GONZÁLEZ, VICKY
Algunas de estas cosas son ciertas es como una bolsa de golosinas.Cada relato es un caramelo que seduce y encandila, porque su centroestá hecho de deseo: ¿cómo seríamos si hiciéramos aquello que enrealidad queremos hacer? Después de probar uno de los cuentos, lalectura ansía el siguiente aunque no todos los sabores sean gratos: el deseo no solo derrama las mieles de los sueños cumplidos, sinotambién la hiel de las pesadillas. Los personajes de estos relatos son como peces que se han dado cuenta –o están por saber– que habitan en el agua. La pregunta es si han de permanecer dentro osaltar para sentir el estallido del aire en el cuerpo. Transitandocarreteras y aeropuertos, mudándose de casa o de país, mujeres yhombres huyen del fastidio y el tedio. Persiguen por las calles deMonterrey o Barcelona, las versiones de sí mismos que podrían llegar a ser si las cosas no fueran como son: si estuvieran menos aburridos,si no existieran los guiones ni las expectativas. En busca del placer, la fascinación, la mirada de los otros, dirigidos por la pasión, loscelos, la envidia o el odio, a través del viaje