WEIL, SIMONE
A principio de los años treinta, los comunistas ortodoxos tomaronerróneamente a Weil por «trotskista». Sintió aprecio por el hombre,incluso cierta admiración, pero rechazaba el fondo de su idea derevolución, sus análisis y sus estrategias políticas. El desacuerdo se manifiesta, además, en lo referente a la situación de Alemania en1933 y especialmente frente a la ambigu?edad de los socialdemócratas y la pasividad de los comunistas ante el ascenso del nazismo.Al contrario que Trotski, Weil sospechó que el establecimiento de losnazis en el poder sería duradero. Por lo demás, como es sabido,tampoco se hacía ilusiones respecto a la naturaleza totalitaria delrégimen bolchevique.Por todo ello, los textos que componen este breve volumen aportanmatices necesarios para comprender la esencial vocación política delpensamiento de Simone Weil.