GARCIA NIETO, REBECA
El color y la herida habla de la necesidad de saldar cuentas con elpasado desde una perspectiva europea.Rüdiger Keller es un pintor que a sus más de ochenta años ha caído endesgracia tras unas desafortunadasdeclaraciones a propósito de Eric Gill, artista conocido tanto por sus magníficas esculturas como por los terribles abusos que cometió.Después del fallecimiento de su hermana, Keller se instala en su casa, situada en Neukölln, un barrio de Berlín en el que los restaurantesveganos y los hípsters conviven con los inmigrantes y los refugiadossirios. Como parte de una retrospectiva, tal vez la última de su vida, se dispone a pintar una historia que su hermana llevaba muchos añoscontando con su cuerpo, una historia relacionada con el final de laguerra y la división de Alemania.